jueves, 20 de septiembre de 2012

Estado de Derecho



Rafael Semeraro Kluge
El Estado de Derecho per se, se me hace una idea muy utópica, aterrizada a una realidad social más real, se me hace viable y la máxima en la búsqueda de toda democracia.
Para empezar a hablar sobre el Estado de Derecho, es de suma importancia las variables que conforman este término. Entre ellas se vislumbran aspectos tales como Estado —aprovechare para dar una breve noción de lo que es cada una, para que construyamos una dedición macro de lo que es Estado de Derecho—, entendiéndolo como la suma de territorio, población, gobierno y soberanía; Derecho comprendiéndolo como el conjunto de normas y reglas que buscan regir al ser humano en pro del bien común.
Ahora sumado este dueto de definiciones, se sobrentiende a grandes rasgos que el Estado de Derecho, es aquel Estado, que como tal, se preocupada de que cada individuo que lo habita tenga libertades y garantías que los respalden, y recordamos que el Estado es en parte la suma de los individuos que lo habitan, por ende el añorado bien común, se hace presente, el Estado como tal no garantiza “la felicidad” de cada una de esas personas puesto que eso es imposible de alcanzar, para eso está el “bien común”, entendámoslo como un “promedio ponderado” de cómo se necesita que sea el medio en el que se habita para ser feliz (cada quien vera como es feliz, el Estado, solo brinda lo básico).
Entonces, el estado de derecho estipula una serie garantías sociales, en beneficio de los individuos, siempre en plural, en el caso de Costa Rica, la constitución política, nuestra Carta Magna, estipula justamente que nuestro país, es un Estado de Derecho.
Ahora bien, regresando al primer párrafo, Estado de Derecho=Utopía, ¿Qué pasa?, el estado rige a la sociedad y le busca dar la mejor de las condiciones, la falla radica, en el conformismo cultural, ideológico e intelectual, un faltante de nacionalismo de sentido de pertenencia y en general de patriotismo y amor por el lugar que se habita, pero por sobre todo lo anterior, por la desinformación. No hay como tener una imagen amplia del mundo, o por lo menos un poco mas regional como para entender e incluso comparar un Estado de Derecho con otro. Llamémoslo a todos Estados de Derecho, porque todos lo son, a su manera, todas, o casi todas son democracias, o disfraces de democracias, y para poder auto llamarse como democráticas, tienen que buscar el bien común que estipula el Estado de Derecho.
Comprendamos que, es una máxima, que está sumamente sujeta al medio, ósea el hábitat en el cual se desenvuelve, ejemplificare. Yo me encuentro en Canadá en este momento, no llevo  ni una semana, pero las pequeñas cosas que percibo me hacen darme cuenta que la realidad nacional que se vive acá es bastante distinta a la que vivimos en Centroamérica y en especial en Costa Rica, no solo el sistema gubernamental es un poco distinto, si no el medio en el que se desenvuelve, los problemas que aquejan a la ciudadanía son distintos. Hablemos claro, y centremos la idea, seguridad, marco primordial por no decir que el único, del actual gobierno en Costa Rica; acertado el “marco” pero mal trabajado, Centroamérica geográficamente, y Costa Rica no es la excepcion, son un puente para el tráfico de drogas entre los dos extremos del continente que “unimos”. Esto crea un clima de inseguridad, de crimen organizado, de Maras y narcotraficantes entre otros, que hacen que la población viva en un ambiente de terror y siempre a la defensiva.
Nuestro Estado de Derecho hace lo que puede, o lo que cree que puede hacer al respecto, claro, al final el estado de derecho somos nosotros, cada uno de los habitantes, recordemos que somos una democracia, los que nos rigen nos son más que la elección de la mayoría, así que la culpa no es siempre de quien rige, si no quien permite que una mal gobernante, un mal gobierno mas bien, rija va su falta de lógica.
Los problemas por falta de seguridad son tantos, que trascienden lo que directamente afecta, y se adentra en el diario vivir de la sociedad, que ahora por su constante estado de defensa, adopto cierta agresividad propia de “eso” de lo que se buscan defender, el resultado, ciudadanos agresivos que buscan tomar la justicia por su parte, conductores que al volante pierden todo respecto por la vida, alcoholismo que crea violencia en las calles y en los hogares, madres y parejas agredidas por ese exceso de agresividad, jóvenes que se esconden en la drogadicción para huir de los problemas que los aquejan; en síntesis una sociedad que llora por todas sus aristas.
La respuesta educación, en la casa, en las escuelas y colegios, en las universidades; educación en las calles, y en las instituciones donde se encuentras quienes por nuestra elección nos rigen, para bien o para lo que sea, que hagan. Pero la educación no basta, las medidas tiene que ser más inmediatas, la educación cambias las cosas, si, pero a largo plazo, y en Centroamérica y en Costa Rica, hay un mal que no duerme, la inseguridad que trae el narcotráfico y todo el mal que el conlleva. Es hora de que los pueblos de las Américas sincronicen sus Estados de Derecho y luche abiertamente contra esto. El análisis es necesario, por ejemplo una potencial acción que probablemente brinde una solución es, la legalización de las drogas, que de todas formas mata más centroamericanos por las obras de maras y carteles que por su consumo propio, y tomando en cuenta que su destino final son los países del norte del continente. Una posible legalización, dirigida a un consumo medico, con los impuestos adecuados, es más lógica para el bienestar de la región, habrían menos muertes, menos carteles, menos narcotraficantes cobrando vida de hermanos.
Por ende, de nada sirve fomentar más la educación, si no se hace una mejora directa en contra de lo que afecta la seguridad de la región, una vez solucionado, o mejorado la estabilidad en materia de seguridad de la región, sumado con una buena educación integral y dirigida hacia el aspecto cívico de la sociedad, el Estado de Derecho como tal podrá funcionar de la manera adecuada.
La crítica al Estado de Derecho, y en general hacia el gobierno, debe de ser vista como una sátira contra al “bien común”, contra la sociedad y finalmente contra nosotros mismos. Es fácil quejarse sin reconocer lo anterior, por ende ser parte de la solución y no del problema, se convierte en el ideal de un civismo más proactivo y redirigido no a recordase fechas patrias, himnos o personajes históricos, que si bien no dejan de ser importantes por que explican y respaldan quienes somos como país; pero que no forman ciudadanos comprometidos, el Estado de Derecho, somos cada uno de los que habitamos en ese territorio, su correcto funcionar depende de lo que como individuos, mediante acciones colectivas, logremos.
El Estado de Derecho, no nos falla, le fallamos nosotros a él, mediante omisión y conformismo, una democracia no es solo ir a votar, seamos ciudadanos a tiempo completo, no sumisos colaboradores de la problemática regional.
Por lo anterior, finalizo como comienzo, el Estado de Derecho per se, y estando las cosas de esta manera, se me hace utópico, pero es alcanzable mediante medidas concretas que mejoren el panorama regional. Costa Rica no es ni el peor ni el mejor país de la región, siempre es bueno tener una visión más abierta de la realidad regional, las críticas al sistemas y al gobierno sobra, lo que faltan son las sugerencias y las acciones. El Estado de Derecho, y la democracia en general, son el “trapito de domingear” de muchos países, pero es como una vaca a la que se le ordeña todos los días pero nunca se le da de comer. ¿Qué tal si comenzamos con una sonrisa y un buenos días? La cordialidad puede ser un bueno comienzo que como individuos podemos adoptar para que no sea una utopía, sino una realidad llamada Estado de Derecho, un ideal que arrastra la sociedad desde incluso antes de la revolución francesa. Igualdad, libertad y fraternidad, aun estamos a tiempo de alcanzarlos. Hagamos algo. 

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