Rafael
Semeraro Kluge
El
Estado de Derecho per se, se me hace
una idea muy utópica, aterrizada a una realidad social más real, se me hace
viable y la máxima en la búsqueda de toda democracia.
Para
empezar a hablar sobre el Estado de Derecho, es de suma importancia las
variables que conforman este término. Entre ellas se vislumbran aspectos tales
como Estado —aprovechare
para dar una breve noción de lo que es cada una, para que construyamos una dedición
macro de lo que es Estado de Derecho—,
entendiéndolo como la suma de territorio, población, gobierno y soberanía;
Derecho comprendiéndolo como el conjunto de normas y reglas que buscan regir al
ser humano en pro del bien común.
Ahora sumado este dueto de definiciones, se
sobrentiende a grandes rasgos que el Estado de Derecho, es aquel Estado, que
como tal, se preocupada de que cada individuo que lo habita tenga libertades y garantías
que los respalden, y recordamos que el Estado es en parte la suma de los
individuos que lo habitan, por ende el añorado bien común, se hace presente, el
Estado como tal no garantiza “la felicidad” de cada una de esas personas puesto
que eso es imposible de alcanzar, para eso está el “bien común”, entendámoslo
como un “promedio ponderado” de cómo se necesita que sea el medio en el que se
habita para ser feliz (cada quien vera como es feliz, el Estado, solo brinda lo
básico).
Entonces, el estado de derecho estipula una
serie garantías sociales, en beneficio de los individuos, siempre en plural, en
el caso de Costa Rica, la constitución política, nuestra Carta Magna, estipula justamente
que nuestro país, es un Estado de Derecho.
Ahora bien, regresando al primer párrafo,
Estado de Derecho=Utopía, ¿Qué pasa?, el estado rige a la sociedad y le busca
dar la mejor de las condiciones, la falla radica, en el conformismo cultural, ideológico
e intelectual, un faltante de nacionalismo de sentido de pertenencia y en
general de patriotismo y amor por el lugar que se habita, pero por sobre todo
lo anterior, por la desinformación. No hay como tener una imagen amplia del
mundo, o por lo menos un poco mas regional como para entender e incluso comparar
un Estado de Derecho con otro. Llamémoslo a todos Estados de Derecho, porque
todos lo son, a su manera, todas, o casi todas son democracias, o disfraces de
democracias, y para poder auto llamarse como democráticas, tienen que buscar el
bien común que estipula el Estado de Derecho.
Comprendamos que, es una máxima, que está
sumamente sujeta al medio, ósea el hábitat en el cual se desenvuelve,
ejemplificare. Yo me encuentro en Canadá en este momento, no llevo ni una semana, pero las pequeñas cosas que percibo
me hacen darme cuenta que la realidad nacional que se vive acá es bastante
distinta a la que vivimos en Centroamérica y en especial en Costa Rica, no solo
el sistema gubernamental es un poco distinto, si no el medio en el que se desenvuelve,
los problemas que aquejan a la ciudadanía son distintos. Hablemos claro, y
centremos la idea, seguridad, marco primordial por no decir que el único, del
actual gobierno en Costa Rica; acertado el “marco” pero mal trabajado, Centroamérica
geográficamente, y Costa Rica no es la excepcion, son un puente para el tráfico
de drogas entre los dos extremos del continente que “unimos”. Esto crea un
clima de inseguridad, de crimen organizado, de Maras y narcotraficantes entre
otros, que hacen que la población viva en un ambiente de terror y siempre a la
defensiva.
Nuestro Estado de Derecho hace lo que puede, o
lo que cree que puede hacer al respecto, claro, al final el estado de derecho
somos nosotros, cada uno de los habitantes, recordemos que somos una
democracia, los que nos rigen nos son más que la elección de la mayoría, así
que la culpa no es siempre de quien rige, si no quien permite que una mal
gobernante, un mal gobierno mas bien, rija va su falta de lógica.
Los problemas por falta de seguridad son
tantos, que trascienden lo que directamente afecta, y se adentra en el diario
vivir de la sociedad, que ahora por su constante estado de defensa, adopto
cierta agresividad propia de “eso” de lo que se buscan defender, el resultado,
ciudadanos agresivos que buscan tomar la justicia por su parte, conductores que
al volante pierden todo respecto por la vida, alcoholismo que crea violencia en
las calles y en los hogares, madres y parejas agredidas por ese exceso de agresividad,
jóvenes que se esconden en la drogadicción para huir de los problemas que los
aquejan; en síntesis una sociedad que llora por todas sus aristas.
La respuesta educación, en la casa, en las
escuelas y colegios, en las universidades; educación en las calles, y en las
instituciones donde se encuentras quienes por nuestra elección nos rigen, para
bien o para lo que sea, que hagan. Pero la educación no basta, las medidas
tiene que ser más inmediatas, la educación cambias las cosas, si, pero a largo
plazo, y en Centroamérica y en Costa Rica, hay un mal que no duerme, la
inseguridad que trae el narcotráfico y todo el mal que el conlleva. Es hora de
que los pueblos de las Américas sincronicen sus Estados de Derecho y luche
abiertamente contra esto. El análisis es necesario, por ejemplo una potencial acción
que probablemente brinde una solución es, la legalización de las drogas, que de
todas formas mata más centroamericanos por las obras de maras y carteles que
por su consumo propio, y tomando en cuenta que su destino final son los países del
norte del continente. Una posible legalización, dirigida a un consumo medico,
con los impuestos adecuados, es más lógica para el bienestar de la región, habrían
menos muertes, menos carteles, menos narcotraficantes cobrando vida de
hermanos.
Por ende, de nada sirve fomentar más la educación,
si no se hace una mejora directa en contra de lo que afecta la seguridad de la región,
una vez solucionado, o mejorado la estabilidad en materia de seguridad de la región,
sumado con una buena educación integral y dirigida hacia el aspecto cívico de
la sociedad, el Estado de Derecho como tal podrá funcionar de la manera
adecuada.
La crítica al Estado de Derecho, y en general
hacia el gobierno, debe de ser vista como una sátira contra al “bien común”, contra
la sociedad y finalmente contra nosotros mismos. Es fácil quejarse sin
reconocer lo anterior, por ende ser parte de la solución y no del problema, se
convierte en el ideal de un civismo más proactivo y redirigido no a recordase
fechas patrias, himnos o personajes históricos, que si bien no dejan de ser
importantes por que explican y respaldan quienes somos como país; pero que no
forman ciudadanos comprometidos, el Estado de Derecho, somos cada uno de los
que habitamos en ese territorio, su correcto funcionar depende de lo que como
individuos, mediante acciones colectivas, logremos.
El Estado de Derecho, no nos falla, le fallamos
nosotros a él, mediante omisión y conformismo, una democracia no es solo ir a
votar, seamos ciudadanos a tiempo completo, no sumisos colaboradores de la problemática
regional.
Por lo anterior, finalizo como comienzo, el
Estado de Derecho per se, y estando
las cosas de esta manera, se me hace utópico, pero es alcanzable mediante
medidas concretas que mejoren el panorama regional. Costa Rica no es ni el peor
ni el mejor país de la región, siempre es bueno tener una visión más abierta de
la realidad regional, las críticas al sistemas y al gobierno sobra, lo que
faltan son las sugerencias y las acciones. El Estado de Derecho, y la
democracia en general, son el “trapito de domingear” de muchos países, pero es
como una vaca a la que se le ordeña todos los días pero nunca se le da de
comer. ¿Qué tal si comenzamos con una sonrisa y un buenos días? La cordialidad
puede ser un bueno comienzo que como individuos podemos adoptar para que no sea
una utopía, sino una realidad llamada Estado de Derecho, un ideal que arrastra
la sociedad desde incluso antes de la revolución francesa. Igualdad, libertad y
fraternidad, aun estamos a tiempo de alcanzarlos. Hagamos algo.
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